Lynch and Jarmusch are playing at my house: la sesión cinéfila de BeMyDJ

El pasado mes de julio BeMyDj formó parte de una aventura a medio camino entre la música y el cine: “Lynch and Jarmusch are playing at my house”. Nuestra muy cinéfila DJ Meriwan protagonizó una doble sesión dedicada a estos dos grandes directores de culto, cuya trayectoria está siendo revisada estos días en la Filmoteca de Catalunya. El evento tuvo lugar en el Apolo Store, bajo la organización de otro referente cultural de la ciudad como es la revista FAM.

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Por si queréis llevaros a Lynch y Jarmusch a vuestra casa, hemos preparado esta playlist exclusiva. Dejadles entrar pinchando aquí:

Si hay algo que une a David Lynch y Jim Jarmusch, más allá de su estatus de iconos del cine postmoderno, es su faceta como músicos de rock y blues. Con resultados a veces oscuros e inclasificables fuera del cine, esta pasión por la música ha calado dentro de sus películas, desde la primera hasta la última.

La naturaleza melómana de Jim Jarmusch le llevó a relegar el proceso de escritura del guión de ¨Dead Man¨ a la música de Neil Young hasta que éste, por fin, aceptó componer la banda sonora de su película. También repitió con su habitual Tom Waits, protagonista y músico en “Bajo el peso de la ley¨, en ¨Noche en la tierra¨, o partió de los beats originales de RZA para componer su obra maestra del cine de samuráis, ¨Ghost Dog¨. Es la de Jarmusch una filmografía plagada no sólo de música, sino de músicos. Desde la obsesión por Elvis y Madonna de los protagonistas de ¨Mystery Train¨ (con secundarios como Joe Strummer, de The Clash, o Screamin´ Jay Hawkins) hasta la colección de guitarras vintage de su última joya vampírica, ¨Only Lovers Left Alive¨, los trazos del rock se extienden por cada uno de sus fotogramas, en una simbiosis tan perfecta como en este ya mítico arranque circular…

Cineasta, pintor, escultor, fotógrafo, escritor, ilustrador, autor de cómics, diseñador de muebles, realizador de spots publicitarios, videocreador, actor y hasta distribuidor de café. En la larga lista de ocupaciones del gran autor postmoderno y poliédrico de nuestra era, David Lynch, reluce con brillo propio su relación con la música. Relación que se puede rastrear ya desde sus primeros cortometrajes, llegando a hacerse cargo del diseño de sonido de su primera película, ¨Eraserhead¨. Su nombre aparece en los créditos de composición de multitud de temas de sus bandas sonoras, siempre en colaboración con su alter ego melódico, el maestro Angelo Badalamenti. Suya es la responsabilidad de la carrera de Julee Cruise, a quien ha producido, para quien ha compuesto y cuya voz se encargó de moldear desde sus inicios, dando lugar al que probablemente sea el leitmotiv lynchiano por excelencia, el tema principal de ¨Twin Peaks¨. Como en Jarmusch, música y cine se han ido entrelazando hasta crear con el cine de Lynch un lenguaje propio. Un universo capaz de resucitar a mitos olvidados como Roy Orbison, o de darle un lugar en la historia a un desconocido Chris Isaak. Basta con ver este precioso documento, un mano a mano entre dos grandes magos de la emoción, para entender la pasión de Lynch por la música.

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