Presentación “How To Play a Vinyl Record” en Discos Paradiso y una pequeña reflexión

En Barcelona hay vidilla musical, toda la que nos permiten. Sellos, tiendas de discos, grupos y marcas luchan por situar la música como modo de vida y ocio rentable a partes iguales. Sólo hay que mirar la agenda cultural, darse un paseo por facebook e intentar asistir a todo lo que esta ciudad nos ofrece. Es misión imposible y me encanta que sea así. Las caras nos suenan, es una comunidad activa con ganas de ver, oir y aportar, pero… ¿es suficiente para sostener esta industria a la que la ya trillada palabra CRISIS golpea más fuerte que a ninguna otra?

Siempre que abre una tienda de música es casi noticia. Cuando se trata de una de vinilos, es una gran noticia. Pero cuando una tienda de música que vende únicamente discos se mantiene con vida a los largo de varios años ello se convierte ya en algo único. Esto es lo que ha pasado con Discos Paradiso (c/ Ferlandina 39) desde su nacimiento en 2010.

discos-paradiso-barcelona

El pasado día 5 de Marzo, organizaron la presentación del video ‘How To Play A Vinyl Record’ realizado por la productora Nov25Studio. Antes de su proyección, durante la presentación, se animó a los asistentes (estaba lleno) a comprar algún vinilo afirmando que muchas tiendas de este tipo reciben a muchos “clientes” que pasan, se pasean, escuchan (y gozan) pinchando algún disco de la tienda en sus maravillosos e inmortales Technnics pero se van por la puerta sin haber comprado nada. Esto me llevó a la reflexión que desarrollo posteriormente. En los 2 minutos de duración del video, nos hacen partícipes no sólo del maravilloso momento de poner la aguja sobre el disco (por si estabas esperando un tutorial sobre esto, hay varios en youtube) y gozarlo en tu casa, sino de los pasos previos de ir a tu tienda, “rebuscar”, encontrar, comprar y volver corriendo a casa para disfrutar de ese momento, tu premio, casi comparable a un cigarro post-coital. Como colofón del video se muestra el divertido juego de ponerte vinilos o sus carátulas en la cabeza que preside nuestra web.

HOW TO PLAY A VINYL RECORD from Nov25Studio on Vimeo.

Ahora mismo yo añadiría que en este tipo de eventos que se están dando no solo a nivel de tiendas de música sino también en otros locales especializados en arte y diseño, los clientes ya no solo entran y salen sin haber comprado nada sino que ahora, además, te puedes tomar una birra de gratis, cortesía de la marca de cerveza de turno con la que el local hace su co-working particular. Pese a correr el riesgo de acabar generando un turismo de “birra gratis en una exposición que me da igual”, me parece genial que se hagan así las cosas y de hecho, esto me recuerda a los japoneses y a su peculiar forma de exigir más derechos haciendo una huelga consistente en trabajar más horas.

Ahora, empresas de Barcelona que como Discos Paradiso no venden todos los discos o los libros o cualquier producto en las cantidades que desearían, en lugar de cohibirse y disminuir su actividad resignados, responden dando más valor al cliente potencial y gratis (factor que inevitablemente es clave para atraer al consumidor). En este caso concreto, no sólo ofreciendo cerveza sino también una exposición del diseñador y tipógrafo japonés Terajima Kentaro (co-director de arte de How to Play a Vinyl Record) que nos recibía a la entrada, conciertos acústicos en directo como era el caso de la Librería Mut (especializada en libros de arte y diseño), que pese a esa misma iniciativa tuvo que cerrar la persiana definitivamente o la actividad tan variada y rica que lleva a cabo StudioStore.

Mi conclusión: La cultura de la sociedad se come la estrategia cada mañana para desayunar. Los españoles somos los descendientes de la picaresca, del Quijote, amantes de lo gratis. Somos capaces de entrar en estos eventos pensando que con nuestra presencia ya les estamos pagando la birra, la exposición, el DJ que pincha todo el día y hasta la proyección de la película de turno e irnos a casa fardando de haber pasado una tarde de puta madre sin haber gastado un euro. A mí me ha pasado. Y así no me extraña que cada dos por tres un local cierre en Barcelona para dar lugar a otro nuevo. Otro llevado por emprendedores ilusionados a los que apostaría a que les ocurrirá lo mismo que al anterior a menos que empecemos a entender que debemos cambiar la cultura para poder progresar y crear valor colaborando con los que hacen querida a nuestra querida ciudad.

Esta vez me llevé el vinilo de The Drums, fiel a una promesa que me hice de comprarme los vinilos de los grupos que me sorprendieran en directo y ellos lo han hecho por partida doble, pero esto da para otro post…

¡Sin comprar discos no hay Paradiso!

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