Be My Primavera Sound

Empieza la cuenta atrás para el Primavera Strokes 2015.

Desvelado el cartel de uno de los eventos en Barcelona que más nos interesa, he analizado mi reacción. Cada vez que aparece el cartel completo del primavera sound tengo la misma sensación inmediata: no es suficiente. Y cada año tengo también la misma sensación posterior: no está mal. Para llegar a la sensación final de cada año: me encanta. Si a este baile de sensaciones le sumamos el subidón previo que hasta ahora siempre me ha provocado el descubrimiento de uno de los cabezas de cartel a modo de gincana por las calles de Barcelona –algunos ya salivamos como el perro de Pavlov al ver una fachada en obras en Diciembre-, o el juego line app (gran iniciativa de marketing por cierto), podíamos descubrir los grupos matando cuervos a ritmo de Enola Gay con un hipster de 8 bits deambulando por una noche lynchiana en 2D, puedo afirmar que el cartel de este festival y todo lo que lo rodea definitivamente me hace sentir un neurótico de libro.


Y puestos a establecer relaciones un tanto neuróticas, esa sensación general la podría estructurar en base a las 4 fases de la onda de un sonido:

1- Ataque: subidón con la Barce-lona

2- Decaimiento: bajón con la primera lectura en diagonal y a velocidad de híper espacio del cartel completo)

3- Sostenimiento (me pongo a estudiar los grupos, a sacarle humo a mi suscripción Premium de Spotify y no está tan mal)

4- Y finalmente relajamiento (aceptación de un cartel que resulta completo como muy pocos en el mundo).

Evidentemente todo este análisis está condicionado por mi subjetiva cultura musical o por ciertas expectativas personales como mi incomprensión por la ausencia de grandes que espero desde hace tiempo como Bombay Bicycle club o Artic Monkeys u otros que para mi gusto encajarían genial como Who is Who, SOHN o Klangkarussell. Al fin y al cabo, debo reconocerme a mí mismo que la alegría de un Primavera jamás será completa, más allá de que los cabezas de cartel sean los bombazos que espero ver cada año hasta que vea a Daft Punk en la lona de Diciembre puesta sobre la fachada del Templo del Tibidabo.

No obstante, no era mi intención centrarme en los que no están, sino en los que vendrán.

 Miércoles:

Arranca el festival, no me esperaba ver a Christina recorriendo los escenarios del Primavera Sound, pero he de reconocer que para ella los años están pasando con dignidad y me llama la atención volver a verla interpretando clásicos como Alguien que cuide de mí o susurrando Tu labio. Quienes realmente han supuesto una sorpresa inesperada han sido OMD, no se me hubiera ocurrido ir a un concierto suyo, pero he de reconocer que me encanta la idea de bailar como si no hubiera un mañana Enola Gay. Mención aparte merece Albert Hammond jr. ¿Pero no viene ya con the Strokes? Bueno… que es para matar dos pájaros de un tiro… como Patty Smith con el acoustic spoken del sábado, vaya. Ah no. Tres. Julian Casablancas también actúa el viernes. Y es que la cosa va cogiendo aires temáticos (de ahí el subtítulo del post).

Jueves:

No me acaba… The Black Keys, los grandes esperados digno cabeza de cartel nos quedamos con la miel en los labios al ver que iban al BBK, Antony and the Johnsons es un concierto de vellos de punta, lo pudimos disfrutar en el Festival de Pedralbes. The Replacements la joyita rescatadad este año y Spiritualized son enormes bandas pero no me parecen merecedores de tal tamaño de fuente en el cartel. James Blake lo tengo más visto que a mi tía (a menos que aparezca en el escenario con Kanye West en persona para presentar su inminente nuevo disco en cuyo caso se quedaría conmigo para el resto de mi vida). Richie Hawtin… bien, dinosaurio del techno, como Laurent Garnier de este año. Y del resto de los del jueves la verdad es que ahora mismo ninguno me pone la gallina de piel con excepción de los veteranos Sun Kil Moon, el virtuoso Chet Faker o los novedosos Jungle. 

Viernes:

Día tranquilo en general. Alt-J ya era hora de que viniesen aunque prefiero que lo hagan ahora con su segundo álbum recién sacado del horno. Lo de Ride como cabeza de cartel, lo dejo para los shoegazers, Patty Smith, para los amantes del doctor music y Sleater-Kinney…¿qué puedo decir? Podría poner medio festival por encima suyo. Belle and Sebastian, prometedor con su reciente cambio de tono y abandono del empachador pastel popero de siempre, apuesta segura junto a The New Pornographers. Damien Rice y José Gonzalez, espero no acabar llorando aunque me apetece verlos con la puesta de sol. A partir de ahí, nos dejaremos caer por el “aparatoso” (en el mejor sentido de la palabra) Jon Hopkins y nos recuperaremos con Dixon.

Sábado:

Para mí, el gran día y el mejor orden de grupos en el cartel. Grandes y merecidos cabezas (Interpol y The Strokes) con grandes artistas en segunda línea como Caribou o Eels (a estos los hubiese puesto donde Underworld, otro momento remember, imposible desligarlo de la peli Trainspotting), pero ahora resulta que se han caido del cartel y en su lugar viene Tory Amos, ¡menudo cambio! Nos hemos quedado sin uno de nuestros favoritos, más todavía después de haber leído “Cosas que los nietos debería saber”. Dan Deacon pasa desapercibido entre la letra pequeña cuando debería estar entre los grandes. Debo reconocer que a menudo más que juzgar a los grupos, analizo el orden con el que se han dispuesto en el cartel. No puedo evitarlo. Me parecen muy respetables los criterios de la organización para situar a grupos influyentes durante décadas como The Replacements u otros recién reunidos para la ocasión como Ride en ese lugar pero también creo que si ese es el criterio por razones ajenas a la importancia o relevancia del grupo, deberían aplicarlo siempre (véase Eels o Belle and Sebastian). Y para finalizar con el análisis del día,

 

 

destacar las grandes rarezas como Einsturzende Neubauten, el post-rock de Swans, los tribalísticos Tune-Yards en un cierre de Festival a lo grande.

Barcelona-Primavera Sound

En conclusión, un cartel que mantiene el estilo genuino del festival, que nunca logra dejarme una sensación de equilibrio completo entre sus partes, pero que al final logra satisfacerme y hacerme llegar a Mayo sintiéndome el perro de Pavlov cada vez que paso cerca del Fórum. No? Si? No sé? Definitivamente sí.

No son todos los que están, ni están todos los que son. En un mundo ideal podríamos ir a todos los grupos que nos gustasen del cartel, pero es físicamente imposible. Comparto la lista que hemos hecho en BeMyDj con todas las propuestas que nos gustaría disfrutar. Y citando a nuestra amiga Irene Bonilla… Puede que haya llegado a un momento vital, político y existencial en que me encantaría que me la sudase el cartel, el festival, pero por desgracia ésta es la puta música que me hace feliz.

 

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